martes, diciembre 19, 2006
El Retorno!!
Esta noche tomamos el avión de regreso a Barcelona, por Iberia menos mal!
Las fotos de Buenos Aires las colgaremos desde allá en poco tiempo.
Gracias a todos por seguirnos y dejar comentarios. Nos hacia mucha ilusión cada vez que alguien nos escribía.
Que paséis todos unas felices fiestas y nos vemos pronto.
Un abrazo desde Buenos Aires.
Rober y Nuria
sábado, diciembre 16, 2006
miércoles, diciembre 13, 2006
Tierra del fuego
¡Hola a todos! Hoy es nuestro último día en Ushuaia, ciudad que se publicita aquí pomposamente y en todo lugar como "el fin del mundo". Algo de razón tienen, es la ciudad más austral del mundo, pero es más un reclamo turístico que otra cosa. De todas maneras en la ciudad se respira un aire de lugar de pioneros y aventureros mezclado con un poco de nostalgia, seguramente por el hecho de saber que estás muy alejado de todo. A esto también contribuye el clima. Ahora llueve, ahora hace viento, depués sale un poquito el sol. Este es el verano en Ushuaia, nos recuerda un poquito al de Dublin... Aunque aquí haga un poquito más de frio (solo un poquito más, eh?).No teníamos muy claro lo de venir a Ushuaia, sobre todo Roberto. Nos preguntábamos que podríamos encontrar a parte de la ciudad más austral del mundo, cosa que una vez aquí te da un poco igual y no añade mucho valor a la visita. Al final Ushuaia se ha salvado y hemos llegado a la conclusión de que valió la pena venir.
Hemos estado los 4 días de nuestra estancia hospedados en el hostel Antarctica. Es un hostel muy acogedor, con sofás para relajarte, una cocina muy bien equipada y unos trabajadores muy simpáticos y amables (¡una de ellas catalana!). Lo único malo del hostel es que para ir al baño tenías que pasearte por todo el hostel: cocina, salón, recepción... un palo cuando te acabas de levantar, con esos pelos, el pijama... ¡un poema, vamos!
Esa primera noche fuimos a tomar una par de cervezas al pub Dublin, como no, aquí también hay un pub Irlandés ¡Cómo nos gustan y que buenos recuerdos nos traen! Por cierto, hay una cerveza que destilan aquí, se llama Beagle, que está muy, muy rica, un poco fuertecilla pero merece la pena provarla.
El primer día de nuestra visita lo dedicamos al parque Nacional Tierra del Fuego, como no, estuvimos caminado por varias horas. ¡Nos estamos poniendo muy, muy en forma! Para empezar tomamos el camino de la costa, un paseo de tres horas por pequeñas calas y frondosos bosques. Nos hizo bastante buen día, así que también pudimos disfrutar de un bocadillo bajo el sol. Después de este paseo llegamos a la Península Lapataia que esta repleta de pequeños senderos que se pueden ir enlazando uno con otro hasta llegar al final de la ruta nacional 3, donde nos recogería el bus de vuelta a Ushuaia. Por el camino encontramos una zona, tal cual teletubielandia, llena de montecitos con césped y conejitos ¡ooouuuaaa! También pudimos divisar diferentes tipos de aves, que no tenemos ni idea de cómo se llaman...Siguiendo por los caminitos llegamos a la castorera. La zona de Ushuaia está llena de estos animales pero, como nos contaron en el hostel, no se trata de un animal autóctono. Lo trajeron aquí para "cultivarlos" para el negocio de las pieles, al final se han convertido en una plaga y los encuentras por todos los riachuelos. Roberto se quedó alucinado con estos animales que construyen verdaderos diques en los ríos para contener el agua y convertir la zona en su hábitat. Lo malo es que los castores no salen hasta la tarde noche, sobre las 7 de la tarde. Además, son muy uraños así que si presienten que estás allí no salen. Por supuesto ese día no vimos ninguno. La zona estaba llena de gente hablando y chillando... Pero una semillita quedó sembrada en la mente de Roberto, que no quería irse de Ushuaia sin ver uno. ¡A ver cómo nos lo montamos!
De vuelta en el hostel decidimos ir a comprar algo al super para cenar, pero resulta que es domingo y que está cerrado. ¡Vaya por dios! Habrá que irse a tomar una parrillada ;-) Fuimos a un restaurante de tenedor libre donde puedes comer carne hasta reventar. Nosotros lo que queríamos probar era el cordero fueguino, que se asa entero agarrado por las cuatro patas a unos palos. En ese restaurante, aunque fuera tenedor libre, sólo podíamos tomar una porción de cordero... pero, ¡qué bueno estaba! Regamos la cena con un vino de Mendoza, el Norton, que también estaba de lo más rico. Así que con el estómago lleno y embriagados por el vino nos fuimos felizmente a dormir.
Al día siguiente decidimos subir hasta el glaciar Martial que está a unos 7km de Ushuaia. Tomamos un taxi hasta la base, donde hay unos telesilla que te suben un poquito más arriba. Pero como nosotros estamos ya de lo más fuerte y hechos unos trekkers pasamos del telesilla y subimos caminando por una pista de esquí (sin nieve claro...), el camino tampoco era muy largo y nos ahorramos 50pesos (unos15€) que parece que no pero el dinero vuela! Una vez arriba seguimos caminando unos 45 min más hasta el glaciar. El glaciar Martial no tiene nada que ver con el Perito Moreno, parece sólo nieve en una montaña. De todas maneras, la caminata merece la pena sólo por las vistas de la ciudad.
Después de la visita al Martial fuimos a comer al hostel y contratamos una paseo en barco de
tres horas por el canal Beagle. El barco que tomamos tenía mucho encanto. El Barracuda se contruyó en los años cincuenta y siempre ha sido un barco de pasajeros. Originalmente realizaba viajes por el rio Paraná hasta que, 30 años atrás, se convirtió en la primera embarcación de la ciudad austral en llevar turistas a recorrer el canal, y sigue hoy haciendo la misma ruta. En el barco se han preservado los pequeños detalles que le imprimen su encanto particular, especialmente en el comedor con sus veladores de bronce y sus bancos de madera. Durante el paseo se pueden avistar islotes repletos de diferentes tipos de aves y colonias de lobos marinos. Al final de la ruta se llega al famoso faro Les Eclaireurs, un verdadero símbolo de la ciudad del fin del mundo. El faro se contruyó sobre el 1800 algo para anunciar la proximidad de la ciudad de Ushuaia. Nunca ha estado habitado, funciona de forma automática desde que se contruyó y nunca ha dejado de funcionar desde entonces.Después del paseo volvimos al hostel y Nuria fue a un ciber café para navergar un ratito y, bueno, con la mala suerte de que unos chiquillos le robaron la cartera mientras ella miraba absorta la pantalla. Sólo había 50 pesos en ella pero la suerte nos acompaña y la cartera fue devuelta con todo el dinero gracias a la abuelita del niño. ¡Increíble!
Al día siguiente, decidimos alquilar un coche para hacer una pequeña ruta por el norte de la isla. El camino nos llevó hasta un par de lagos: el escondido y el Fagano. El tiempo no acompañaba mucho, llovía y hacía mucho viento así que no paramos allí por mucho tiempo. Pasamos por un pueblo, o comuna como dicen sus carteles, llamado Tolhuin que tiene una famosa cafetería-pasteleria. Allá compramos unos dulces, si son tan famosos será por algo... Después continuamos hasta el cabo San Pablo donde nos habían dicho que hay un barco en la costa que naufragó hace 25 años y en el que se podía subir si la marea estaba baja. La imagen de ese gran barco abandonado enmedio de la costa es alucinante. Lo malo fue que la marea no estaba baja del todo, así que era un poco complicado subir. Nos conformamos con verlo desde abajo y hacerle unas cuantas fotos. De vuelta el tiempo había mejorado muchísimo y el sol brillaba. Era hora de buscar una castorera para ver si veíamos un castor. Nos dijeron de un par de sitios donde podíamos preguntar pero en todas ellas tenías que contratar una excursión un poco cara para que te dejaran pasar. Así que nos tocó buscar una. Aparcamos el coche al lado de un camino para probar suerte y la tuvimos. Después de caminar unos 5 min encontramos una castorera literalmente en medio del camino. Nos sentamos sin hacer ruido y a esperar. A los 10 min, ¡apareció un castor nadando por el agua! Qué sorpresa. Después cambiamos de lugar y pudimos ver cómo salía del agua por uno de los túneles subterráneos que contruyen para coger ramitas y volver por el mismo lugar hacia el agua. Estuvimos en total una hora y media para ver 4 de sus apariciones estelares. Nos quedamos congelados pero mereció la pena y Roberto se quedó finalmente feliz tras haber visto al gracioso animalito.
Llegamos sobre las 10 de la noche a Ushuaia, comimos una pizza y nos fuimos pronto a dormir. ¡Estábamos reventados!
Hoy marchamos hacia Buenos Aires. Tomaremos un avión en pocas horas. ¡Mañana nos dirigimos hacia las famosas cataratas de Iguazú y al calorcito!
¡Muchos besos a todos!

En el parque Nacional Tierra de Fuego

Ouuuaaaa!!! Los conejitos de los teletubbies

Unos pajaros en el parque Tierra de Fuego

Mas parque

Una castorera en el parque

El final de la ruta Nacional 3 en el parque Nacional

Vistas de Ushuaia desde el glaciar Martial
El telesilla que sube hacia el glaciar

El Barracuda
El salon del Barracuda

El islote de los pajaros y los lobos marinos en el canal Beagle
Los lobos, como no, durmiendo
Otro islote lleno de pajaros
El lago Escondido
El Desdemona en la costa del cabo San Pablo
viernes, diciembre 08, 2006
Patagonia: Glaciares, Chaltén y Torres del Paine (Chile)
Ésta es una de las zonas más turísticas de Argentina y, por lo tanto, una de las más caras y en muchas cosas los precios equivalen a los de España. Las primeras noches que pasamos en el Calafate nos hospedamos en el Hostel Calafate (unos 9 € por persona en habitación compartida), el que no está mal, pero se pueden encontrar más baratos y con cocinas mejores equipadas... Allí nos aconsejaron cómo programar un poco los tours y excursiones que haríamos en los próximos días. La primera fue, como no, al Glaciar Perito Moreno. Contratamos la excursión en el Hostel y consistía en el viaje en bus hasta la base del glaciar y un pequeño trekking de una hora desde la base hasta las pasarelas. Es impresionante ver toda esa masa de hielo que desciende de las montañas hasta chocar con la Península Magallanes (donde están las pasarelas). Posteriormente tomamos un bote para ver más de cerca el glaciar y poder ver y escuchar desde más cerca el ruido de los bloques que van cayendo del glaciar. ¡Impresionante! Una pasada también el color azul turquesa del hielo. Allí conocimos a un par de chicos de Girona (Abel y Xavier) muy simpáticos con los que regresamos al Calafate y también esa misma noche tomamos juntos el bus hacia el Chaltén, nuestro próximo destino. El Chaltén es un pequeño pueblo (tipo farwest) que se creo hace 25 años para evitar que Chile reclamara las tierras como propias y que ha crecido espectacularmente en los últimos 10 años debido al turismo. Es la capital nacional del trekking y su principal atractivo es el cerro Fitz Roy. Como para la primera noche no conseguimos hacer ninguna reserva, tras dar unas vueltas por el pueblo encontramos 3 camas libres en el hostel "El refugio" donde pasamos la noche conversando con unos Argentinos bien chistosos... A la mañana siguiente hicimos el traslado al hostel donde nos quedaríamos el resto de días, el hostel "Rancho Grande". Es un hostel mucho más nuevo y grande y con muy buen ambiente en su cafetería. Ese día tampoco haríamos un gran esfuerzo. El tiempo no acompañaba, hacía un viento que literalmente tiraba para atrás. Así que hicimos un pequeño paseo de 2 horas hasta un bonito salto de agua llamado "el Chorrillo". Allí comimos unos bocatas y volvimos al hostel donde coincidimos de nuevo con Xavi y Abel tomando unas cervecitas y charlando hasta que nos despedimos ya que ellos volvían esa misma noche al Calafate. Para cenar esa noche hicimos una tortilla de patatas en el hostel y compartimos mesa con una pareja de Madrid que ya habíamos visto en el Calafate y con los que pasamos una divertida velada. El día siguiente amaneció sin apenas viento pero con lluvia. Teníamos planeado un trekking de 8 horas hasta el mirador del cerro Fitz Roy. Cabezudos de nosotros decidimos hacer el trekking a pesar de la lluvia. Bibi, por lo contrario, decidió quedarse en el hostel y pasar un día tranquilo paseando por el pueblo, buena elección. Nosotros tomamos el transfer hasta el puente del Río Eléctrico, y allí iniciamos el trekking. Primero cruzamos un bonito bosque y avistamos a lo lejos un par de glaciares y lagos. Posteriormente llegamos al campamento desde donde se asciende al mirador del Fitz Roy, pero como las nubes no dejaban ver el famoso cerro, decidimos no ascender. Así que continuamos nuestro camino hasta una bonita laguna llamada Capri donde se halla el campamento con el mismo nombre. Finalmente, emprendimos el camino de vuelta hacia el Chaltén. La mañana siguiente amaneció, por fin, despejada, así que a las 7 am nos pusimos en pie para iniciar otro trekking. Ésta vez teníamos planeado ir a la "Loma del Pliegue Sentado", una bonita colina desde donde se puede avistar el cerro Fitz Roy, el cerro Torre (la otra atracción turística de la ciudad) y el Glaciar Torre. Tan sólo el camino merece la pena. Se atraviesan verdes y floridos prados y posteriormente un frondoso bosque tras el cual el camino continúa por una zona llena de fósiles hasta llegar al mirador. Era cierto lo que nos habían dicho ¡las vistas merecen el esfuerzo! Finalmente se puede continuar subiendo hasta la cima de la loma y desde donde se divisa una espectacular panorámica de 360º. Solo Roberto subió hasta la cima y lo pagó con unas ampollas en los pies que todavía le están jodi... Pero mereció la pena igualmente. Finalmente volvimos por el mismo camino hacia el Chaltén. Esa noche compartimos mesa cenando en el hostel con una divertida pareja de Palencia y un chico e Jaén. Lo peor aun estaba por venir. Para el día siguiente teníamos contratado un "ice trekking" sobre el glaciar Torrre de una duración total de... ¡13 horas! El guía nos recogió del hostel a las 7am e iniciamos el trekking hacia el lago Torre justo enfrente del glaciar. Allí se unieron dos guías más y cruzamos el río colgados de una tirolina. Y la peor parte llegó... Entre nosotros y el glaciar se interponía una montaña así que había que subirla, y en algunos tramos casi escalarla, y posteriormente bajarla de nuevo. Hay que decir que sufrimos bastante, pero lo conseguimos.
Por fin llegamos al glaciar y tras ponernos los grampones (unos hierros en los pies para caminar por el hielo) iniciamos el trekking sobre el glaciar. Esa parte fue más fácil y divertida de lo que nos habíamos imaginado. Tras un breve break para comer un bocata llegó el reto: escalar una pared de hielo de unos 15m. Roberto fue el primero en probarlo, y finalmente Bibi y Nuria se decidieron a probarlo también, hay que decir que con mucho éxito y ¡hasta incluso les gusto!
Al final, nuevamente, el esfuerzo había merecido la pena y esta vez el camino de vuelta (el mismo que el de ida) se hico mucho más ameno.
Esa noche la mesa la compartimos con Fanny, una chica francesa que también hizo el Ice trekking, y con Brian, uno de los guías que nos invito a una fiesta, pero las fuerzas no daban para más, ¡que lastima!
El día siguiente fue prácticamente de relax, tan solo alterado por el bus que tomamos de vuelta hacia el Calafate dejando atrás un bonito recuerdo del Chanten.
Esta vez nos alojamos en el hostel "Huemul" del que no hay nada que destacar salvo que es más barato (5€ por persona).
De nuevo el día siguiente fue de relax. El posterior había que madrugar otra vez. Nosotros para tomar un bus hacia Puerto Natales (Chile) y Bibi un avión para a Buenos Aires, donde nos reencontraremos en apenas una semana.
El viaje a Puerto Natales es bastante monótono y aburrido, tan sólo interrumpido por el paso fronterizo, el que pasamos sin problemas.
Puerto Natales se encuentra en la costa Pacífica y es un pueblo no muy bonito e incluso un poco "cutre".
El único interés turístico es la cercanía al parque nacional "Torres del Painé", un paraíso para trekkers de todo el mundo, y donde nos dirigiríamos al día siguiente.
Llegamos al parque natural alrededor de las 10h, y tras pagar la entrada al parque (25€) tomamos un transfer hacia el Refugio Torre donde iniciaríamos nuestro trekking.
El trekking completo por el parque requiere 9 días, pero el más famoso es el llamado "W", debido a la forma que dibuja el trazado, y para el que se necesitan 4 días (aunque conocemos uno de Bilbao que lo hizo en 2, estos vascos!)
Nosotros tan sólo disponíamos de un día y medio, así que tan sólo hicimos un trozo de la "W".
Tras unas horas de camino llegamos al "Refugio Chile" donde nos hospedaríamos esa noche (25€/ persona, Chile es bastante más caro) y donde dejamos las mochilas para continuar ascendiendo hasta el miador de las Torres. El camino no es difícil hasta su parte final donde se tiene que subir una colina por un camino lleno de piedras y con una pendiente bastante pronunciada.
Fue duro, sobre todo para dos fumadores como nosotros (hemos vuelto a caer en el vicio, nooo!) pero al final allí estábamos, contemplando la magnitud de las famosas torres.
Unas nubes tapaban tan sólo la punta de las torres, pero a pesar de eso, nos sentimos afortunados de poderlas admirar casi por completo ya que unos irlandeses que subieron después de nosotros no pudieron ver casi nada.
Volvimos al refugio y esa noche compartimos mesa con dos divertidísimos chicos de Sudáfrica (Jackie & Paul).
Al día siguiente volvimos a la entrada del parque desde unos locales no llevaron al lago Pheoe desde donde iniciamos un pequeño paseo hasta el mirador de los "Cuernos del Paine", otras bonitas formaciones montañosas que pudimos observar al otro lado del lago.
Finalmente tomamos el bus de vuelta a Puerto Natales donde pasaríamos la noche en el hostel Path@gone, el cual también tiene una agencia turística desde la que habíamos reservado el refugio en el parque.
De nuevo madrugón para tomar el bus de vuelta hacia el Calafate por tercera y última vez, y desde donde tomaríamos el avión hacia Ushuaia al día siguiente. Pero eso es otro capítulo.
Un abrazo a todos y hasta pronto.
Varias fotos del glaciar Perito Moreno a continuación:






Con Bibi en las pasarelas del Perito Moreno
El Salto del Chorrillo. A una hora caminando del Chaltén. Nuestra primera "caminata" allá.
De vuelta al hostel, tomando una cervecita con Xavier y Abel.
Caballos en uno de los trekkings en el Chaltén
Laguna Capri, en el Chaltén
El pueblo del Chaltén con el Fitz Roy a lo lejos
De camino a la loma del pliegue tumbado
Las vistas desde la loma. ¡Increíble! A la derecha el Fitz Roy, a la izquierda el cerro Torre, abajo la laguna Torre y el glaciar Torre (sobre el que pasearíamos al día siguiente)
La expedición al completo
El Fitz Roy
Cruzando el río en tirolina para acceder al galciar Torre
El glaciar Torre
¡Sobre el glaciar con crampones y todo!
Roberto escalando sobre hielo.
¡¡Y Nuria también!!
Mucha más gente en el glaciar también escaló

En el glaciar
Detalle del glaciar
Devuelta en el hostel después de las 13 horas que nos llevó la caminata hasta y por el glaciar con Fanny y Brian, uno de los guias.
Bibi en el Chaltén, rollo Far West
Parque Nacial Torres del Paine, en Chile. Llegando al refugio chileno donde dormiríamos una noche
Y tras una dura subida... Las famosas Torres del Paine
En las Torres del Paine
En el refugio Chileno con una pareja de Sudáfrica la mar de simpáticos
Los cuernos en el Parque Nacional Torres del paine
¿Nuria cornuda? je, je
Roberto escribiendo para el blog. ¡Cómo se lo curra!
Lo que todos estábais esperando. El único y extraordinario... Messi!!! ;-)
lunes, noviembre 27, 2006
Argentina: Salta, Mendoza, Península Valdés
Ché pibes, ¿cómo andás? Nosotros ya rebien en tierras Argentinas, ya en Patagonia cerca de los glaciares. La primera impresión de Argentina, de eso hace ya una semana y media, fue bastante positiva. Aunque el norte es bastante parecido a Bolivia, se denota un toque europeo. Simplemente la diferencia en los transportes, carreteras, el no-regateo y el no tanto agobio a turistas es un gran cambio. No es que sea todo a mejor, pero es diferente, y más parecido a lo que estamos acostumbrados.De la frontera con Bolivia tomamos un bus hacia Salta "la linda". Cuando llegamos a la estación nos asaltaron unas diez personas ofreciéndonos hostel (todavía se nota la influencia boliviana...). Finalmente nos decidimos por el hostel Correcaminos (40 pesos habitación doble con baño compartido = 12€). El hostel estaba bien, con cocina, un pequeño bar, Internet gratis y un ambiente bastante festivo, sobre todo, entre los trabajadores. La primera noche estuvimos conversando con alguno de ellos y tomando unas cervecitas, que no vienen mal después de tanto autobús y para paliar el sofocón que hacía por esas tierras. También charlamos con un chico israelita sobre la vida en general y la situación en su país... pero eso es otra historia demasiado complicada para explicar ahora.
Al día siguiente lo dedicamos a pasear por el centro de la ciudad y en ir a comer nuestra primera "parrillada", mmmmm rico, rico!! El lugar es bastante recomendable, sobre todo por el precio 18 pesos una parrilada para dos, ¡que son unos 5 €!

Salta es una ciudad tranquila de origen colonial. Tiene casa muy bonitas de la época. También es bastante comercial. Hay un par de calles peatonales repletas de tiendas. Nuria se cortó el pelo allá por 2 pesos (unos 50 céntimos), je, je!!! Eso sí, era una escuela así que mucho no puedes pedir y el look que le dejaron no es de lo más chic pero sobra y basta.
El segundo día lo dedicamos a sus alrededores. Primero tomamos el teleférico al cerro desde donde se tiene unas bonitas vistas de la ciudad. Después fuimos a San Lorenzo, un pueblo muy cercano a Salta donde llueve muchísimo más (y eso que solo hay 12 km de distancia) y tiene una vegetación semi-selvática. Allá se pueden hacer trekkings, ir a caballo, etc. Pero la suerte no corría de nuestro lado y, cómo no, llovía a cántaros. Así que sólo vimos la entrada al parque, muy bonita por cierto, mientras comíamos en un restaurante cercano esperando a que se le antojara parar. Como no fue así volvimos a Salta y dimos un paseo por el mercado artesanal.
El tercer día teníamos planeado ir a visitar la quebrada de Humahuaca. Es un valle a unas tres horas de Salta famoso por sus montañas multicolores y sus típicos pueblecitos. Como nos levantamos un poco tarde sólo tuvimos tiempo de visitar uno de los pueblos, Tilcara, y sus ruinas pre-hispánicas, Pucara. El resto de la quebrada lo vimos desde el autobús... mucho mejor si dispones de varios días para ir tomando buses de pueblo en pueblo y dormir en alguno de ellos. Peeero, la vida del viajero con poco tiempo es así.
Nuestro último día en Salta lo dedicamos a hacer algunos trámites que teníamos pendientes y a tomar la última cervecita en la plaza. También enviamos un paquete con cosas que nos sobraban a Buenos Aires, donde lo recogeremos en menos de un mes. Quizás nuestra estancia en Salta no fue muy productiva, pero eso sí, dormimos muchíiiiisimo!
A las 16.00 horas tomamos un bus cama hacia Mendoza, el cual tardaría unas 17 horas en llevarnos a la capital del vinito, je, je!! El viaje, aunque suena largo, no se hace tan pesado. Te sirven merienda, cena y desayuno y vas viendo pelis. Así que los viajes en autobús no son tan malos aquí.En Mendoza nos hospedamos un hostal nuevo regentado por una maestra retirada que tiene una hija viviendo en Granada y que nos explicó bastantes cosas de la zona y del país. Compartimos habitación con una pareja en la que coincidimos en el autobús y que ya habíamos visto por Uyuni. ¡Qué pequeño es el mundo! No haces más que encontrar a la misma gente por el camino.
La ciudad nos gustó bastante. Hacía un calor tremendo pero gracias a la arboleda que cubre toda la ciudad se pasa mucho mejor, es como la ciudad bosque. Mendoza está llena de plazas y de calles con terracitas para tomar algo. La verdad, una ciudad sin grandes atractivos turísticos pero muy agradable.
Los dos primeros días los dedicamos a planear un poco cómo llegar al Calafate, donde nos encontramos ahora. Nuestra primera intención era ir hasta Bariloche donde pasaríamos una o dos noches e ir hacia Calafate. Pero, ¡sorpresa!, nos enteramos que no había bus de Bariloche a Calafate. Ahí es cuando empezó nuestra crisis de cómo narices montamos el viaje. Las opciones eran dos: o dejarte un pastón en aviones (pasando por Buenos Aires o Santiago de Chile) o pasarte dos días enteros dentro de un autobús hasta Río Gallegos y de ahí tomar otro bus de otras 5 horas hacia Calafate, mmmm ninguna muy tentadora. Al final, como buenos catalanes, optamos por la opción más barata, el bus, pero con una pequeña variación que marcó la diferencia. El viaje hasta Río Gallegos lo partiríamos en dos y así pasaríamos un día en Península Valdés para ver las ballenas. Llegar a esta conclusión nos llevó cerca de dos días. Son los inconvenientes de ser una par de indecisos y de viajar por cuenta propia, ya que se pierde tiempo y a veces dinero.
Finalmente, conseguimos hacer algo de provecho en la zona de Mendoza y decidimos hacer una visita relámpago al Aconcagua. Tomamos un bus hacia puente del Inca, el pueblo que está más cerca del parque nacional y desde donde parten muchas de las expediciones para subir la montaña. Allí pasamos la noche en el refugio de montaña "La vieja estación" (20 pesos por persona, unos 6€). El lugar era un poco cutre pero disponía del único bar del pueblo y el dueño y el guía del hostel eran de lo más simpáticos y habladores. Tomamos unas cervezas allá mientras
ellos y varios lugareños jugaban al billar. Al día siguiente, disponíamos de unas horas para ir al parque donde se encuentra el famosos Aconcagua (Centinela de piedra en quechua). Para ir hicimos un trekking desde el pueblo de unas 3 horas. Se pueden hacer trekkings mucho más largos si dispones de tiempo. Con tres o cinco días puedes acercarte a la base de la montaña desde donde puedes percibir mucho mejor la magnitud del cerro. Para subir a la cima se necesitan unos 20 días, además de estar bien preparado y tener dinero para pagar los permisos y los guías. Así que nada, nosotros nos conformamos con mirarlo desde lejos. Mejor que nada...A media mañana tomamos el bus de vuelta hacia Mendoza donde tomaríamos el bus hacia puerto Madryn (Península Valdés). ¡Un día entero en el bus!
Llegamos a Puerto Madryn a las 19 horas del día siguiente. Disponíamos de exactamente un día para visitar la península. El bus hacia Río Gallegos salía a la misma hora que llegamos pero al día siguiente. Un poco locura, pero finalmente lo conseguimos. Las excursiones para la península llegaban alas 19.30 horas de la tarde, así que perdíamos nuestro bus hacia el siguiente destino, además eran bastante caros (115 pesos por persona sólo el transporte). Así que decidimos alquilar un coche (200 pesos por un día) e ir por nuestra cuenta. Sale muchísimo mejor y si llenas el coche pues ya no te cuento! Mientras alquilábamos el coche nos encontramos con Sota, el chico japonés con el que habíamos coincidido en el tour de Uyuni (¡otra coincidencia!). Nos vino que ni pintado porque se unió al tour y así compartimos los gastos.
A la mañana bien temprano salimos con el coche hacia Puerto Pirámides, el único pueblo que hay dentro de la reserva de Península Valdés (hay que pagar otros 30 pesos para entrar) y desde donde se toman los botes para avistar las ballenas (otros 65 pesos...). Estuvimos sobre una hora persiguiendo a una ballena y a su cría. ¡Muy majos y grandes los bichos!Después fuimos hacia Punta Cantor donde vimos Elefantes marinos. Lo malo es que en esta época están cambiando el pelo por lo que no se pueden meter en el agua y tampoco comen. Así que se pasan el día tirados en la orilla como si estuvieran muertos. A pocos kilómetros de allí hay una pingüinera y allí nos dirigimos. ¡Qué graciosos los pingüinitos! Finalmente, fuimos hacia Punta Pirámides donde hay lobos marinos. No sabemos si estos también estaban cambiando el pelo pero estaban tirados en la orilla como muertos.
Volvimos a Puerto Madryn sobre las 17h para devolver el coche y tomar nuestro bus hacia Río Gallegos y desde allí otro para el Calafate, donde estamos ahora esperando a Bibi (una amiga de Dublín), la nueva incorporación al grupo que se quedará con nosotros hasta el final del viaje.
Cascaditas en el cerro de Salta
Iglesia San Francisco en Salta
Edificio colonial en la plaza mayor de Salta
Una bandera Argentina en Salta
La catedral de Salta en la Plaza 9 de julio
Ruinas de Pucára en Tilcara
Más ruinas en Tilcara
Una de las calles deTilcara en la quebrada de Humahuaca
Una llama que escupió a Roberto. ¡Y eso que le estaba dando de comer!
El Puente del Inca, que se creó de forma natural
Allá a lo lejos... el Aconcagua
Con Sota en la Península Valdés. Otoua!!!!
Elefantes marinos durmiendo la mona en la Península Valdés
Los pingüinos!!!
Más pingüinitos!!
Un lobo marino de paseo. ¡Este, por lo menos, se movía!

La cola de una ballena
Tomando el sol en la Península Valdés
sábado, noviembre 18, 2006
Bolivia: Copacabana, La Paz, Uyuni
¡Ché boludos!Ya, ya... ya sabemos que hace mucho tiempo que no colgamos nada pero es que hemos tenido unos diez días bastante ajetreados. Aquí va el resumen:
De Cusco a Puno tomamos un bus directo por 10 soles que tardó unas 6 horas en llegar. A nuestra llegada nos dimos cuenta de que es una ciudad bastante fea y gris. Casi ninguna casa está terminada y pocas tienen la fachada pintada, con lo cual el entorno se convierte en una masa desordenada de ladrillos y hierros. No muy acogedor. Por lo contrario, el hotel estaba muy bien. Recientemente reformado, agua caliente, baño impecable... un lujo. Se llama hotel Utama, creo recordar (35soles por noche).
Finalmente, la primera impresión que nos dio Puno hizo cambiar nuestros planes, aunque nunca sabremos si de forma acertada o no. En principio, la intención era visitar las islas peruanas del Titicaca: Taquile, Amantani y las islas flotantes de los Uros. Según nuestra guía Amantani no tiene nada especial, Uros es interesante por el hecho de que ellos mismos (los Uros) fabrican sus islas flotantes con una especie de paja que crece en la zona y Taquile es una isla con magia especial. Por el contrario, en el hotel y en información turística nos dicen que Taquile es muy turística y que es más interesante Amantani. Esto nos descolocó un poco. Nosotros queríamos ir sólo a Taquile y dormir allá una noche, pero en el tour que ofrecían la noche se pasaba en Amantani. Lo curioso era que en Amantani dormías en la casa de alguna familia y que por la noche te vestían con sus ropas típicas y te llevaban a una fiesta a bailar... a Roberto no le gustó mucho esta idea... Finalmente, como teníamos previsto ir a otra isla en el Titicaca Boliviano decidimos que con una isla era suficiente. Así que al día siguiente nos dirigimos hacia Copacabana dejando ya atrás el Perú.
Otros españoles que encontramos en Cusco nos comentaron que para cruzar la frontera mejor que tomáramos un bus turístico directo. Ellos fueron con los buses locales por ahorrarse unos soles y tuvieron algún que otro problema. Los buses locales cruzan por una frontera no tan turística y la policía parece que registra con profundidad, tan profundamente que a estos chicos les robaron 100 dólares. ¡Esto es Sudamérica! Siguiendo su consejo tomamos el bus turístico y cruzamos la frontera sin ningún problema. Sellito para aquí, sellito para allá y ¡pam! ya estábamos en Bolivia.
Nuestro primer destino, como hemos dicho antes, fue Copacabana (no la brasileña, claro). Éste es un pueblo tranquilo y bastante turístico a orillas del Titicaca. Allá el lago parece una playa así que es como una Salou de hace 40 años. Nos hospedamos en el Hotel Colonial, no está mal, aunque podría estar un poquito más limpio (60 bolivianos con desayuno= 7.5€). Allá pasamos todo el día paseando por sus calles y tomando algo en uno de los bares que estaba cerca del hotel con un grupete de catalanes que ya habíamos conocido en Cusco. El bar era de dueños argentinos (o eso creemos) era bastante hippiolo, con cojines en el suelo a lo largo de todo el local, velitas y música en directo todos los días. Muy buenos los Pisco Sour, la bebida típica de allá, que lleva Pisco (una bebida alcohólica hecha de la uva), limón y clara de huevo batido, mmmmmmmmm!!

A la mañana siguiente tomamos un barco hacia la isla del Sol donde pasamos un día cruzándola en un trekking de Norte a Sur, unas 5 horitas caminando. Unas vistas muy bonitas. La intención era quedarnos allá a dormir y poder ver la puesta de sol. Hay un hostal en el que la ves desde tu cama, creemos que se llama Inti-kala, pero las nubes no nos permitían disfrutar del espectáculo así que decidimos volver a Copacabana desde donde al menos podríamos disfrutar de una copa en el bar de la noche anterior. La decisión fue acertada, no por ir al bar, sino porque Roberto se empezó a encontrar mal del estómago y pasó una noche con vómitos y fiebre... así que mejor estar en tierra firme.
Al día siguiente, ya viendo que Rober se encontraba mejor tomamos el bus hacia La Paz según lo previsto.
Al entrar en La Paz la vista es impresionante. La ciudad está enclavada dentro de una especie de grieta en medio del altiplano andino donde las cimas se cubren de sencillas construcciones de ladrillo. La parte más alta de la ciudad, la más pobre, se encuentra a 4.000 metros de altura y las parte más baja, la rica, a 3.000. Os podéis imaginar entonces la vista desde arriba.
Al llegar fuimos directos al hostal llamado Arty's House (100 bolivianos=12.5€) , el mejor en el que hemos estado hasta ahora, a pesar de no tener baño privado ni desayuno incluido. Disponíamos de cocina y de una sala de estar con una interminable colección de DVD's que te hace sentir como en casa.
No sabemos si ya es porque estábamos acostumbrados a las ciudades sudamericanas, pero La Paz no nos causó ningún temor ni desconfianza, menos mal que nos contaron ciertas historias cuando ya estábamos en Argentina... La ciudad es bulliciosa y caótica. Lo peor es el tráfico, a parte de ser muy desordenado (cruzar una avenida era toda una aventura), los coches echan una barbaridad de humo que no te deja respirar. Eso y los casi 4.000 metros de altura hacen que un pequeño paseo se haga agotador.
A pesar de todo pasamos allá tres días, uno más de lo previsto. El último día hicimos la turistada, montarnos en un bus turístico que te da una vuelta por la ciudad y te enseña las cosas más turísticas casi sin bajarte del bus. A pesar de todo nos sirvió para hacernos una idea global de la ciudad.En general los Bolivianos van mucho más a su rollo y agobian un poquito menos a los turistas que en Perú (un poquito sólo). A veces incluso te ignoran.
Un tema que no hemos llegado a dominar es lo del regateo. A veces porque nos sabe mal regatear un boliviano (más o menos 0.10 €) a una pobre mujer, otras porque a la primera de cambio te dicen: "¡oh! ya es buen precio amigo, no lo encontrarás mas barato. Ves y pregunta". Ahí ya nos descolocan y no sabemos cómo seguirles el juego, son grandes profesionales, así que cedemos. La última que nos ha hecho ya desistir del tema fue lo que nos hizo un taxista en La Paz. Le preguntamos cuánto costaba llevarnos a un sitio, dijo 6 bolivianos, le dijimos que era mucho, que le dábamos 5 y sin decir nada arrancó y nos dejó allí plantados con cara de tontos. Así que ahora nos dedicamos a preguntar medio en broma si tienen descuento para estudiantes, ¡a veces cuela!
Una de las actividades más populares que se puede hacer a los alrededores de La Paz es una bajada en bicicleta por la carretera más peligrosa del mundo. Pero no os preocupéis, Nuria se encargó de romper las ilusiones de Roberto por hacer la cabra por una carretera llena de abismos. De todas maneras, la gente que hemos conocido dicen que es una experiencia única.
El domingo finalmente tomamos un bus de La Paz a Oruro (10 bolivianos) desde donde tomaríamos un tren hacia Uyuni. Allí llegamos a las tres de la madrugada, así que alquilamos una habitación por unas pocas horas ya que a las 7 am teníamos previsto levantarnos para buscar una agencia para hacer el tour del salar ese mismo día. Finalmente, y después del acoso, nos decidimos por la agencia Brisa Tours, nos los dejó barato (55 dólares) ya que estaba desesperada porque sólo le quedaban dos plazas para completar el jeep. El tour con la agencia es bastante recomendable, el coche no se estropeó (cosa que era frecuente en jeeps de otras agencias) y en general no tuvimos problemas. Lo peor fue la cocinera de nuestro grupo, una jovencita que no hacía más que enfadarse con nosotros porque no estábamos como un clavo a la hora que ella quería para comer. Luego le pedías algo y no te lo daba, contestando de mala gana... También hacía cosas raras como abrazar una mañana a Nuria sin ton ni son después de haber estado todo el tiempo poniendo malas caras. No acabamos de entender a esta chica, la verdad... El conductor... bueno, si no tenemos en cuenta de que se iba durmiendo en el coche cada dos por tres, era pasable. Por lo menos el grupo fue bastante divertido. Dos chicas suizas y dos japoneses, también conocimos gente de otros grupos con los que jugamos a cartas y nos echamos unas risas.
El salar de Uyuni es el más grande del mundo y es simplemente impresionante. Un desierto de
km y km de sal y en medio de la gran llanura blanca la isla del pescado, un montículo con gran cantidad de cactus milenarios. Tras la visita al salar el tour continuó hacia las lagunas, el árbol de piedra, laguna colorada, los géiseres y la laguna verde. Todo este paisaje estuvo acompañado de una gran cantidad de vicuñas (un tipo de alpaquita), flamencos e incluso zorros y águilas. Lo malo del tour es que el último día se tiene que hacer el camino de vuelta a Uyuni de una tirada. Al final te pasas unas 13 horas dentro del jeep. A pesar de todo, merece la pena sobre todo por el salar. En época de lluvias (a partir de mediados de diciembre) el salar se cubre con una fina capa de agua, lo cual hace que el cielo se vea reflejado en el agua perdiendo así cualquier referencia del horizonte. ¡Tendremos que volver para verlo!Tras la paliza en el jeep volvimos al hostal, el Sajama, donde nos dejaron duchar (7 bolivianos, eso sí). Tras la merecida ducha después de tres días sin hacerlo rodeados de polvo fuimos a cenar una pizza. Después nos dirigimos hacia la estación de trenes donde debíamos esperar el tren, que salía a las 2.30 am, hacia la frontera con Argentina. Llegamos a Villazón a las 13 horas y pasamos la frontera sin dificultades, pero con largas colas. Ya en la Quiaca, el primer pueblo Argentino, tomamos un bus hacia Salta (¡otras 7 horas de viaje!), donde nos encontramos en estos momentos recuperándonos de la paliza del viaje.
Aquí van unas fotitos:
Paseando por la isla del Sol
En la Isla del Sol
Más Isla del Sol
La catedral de Copacabana
El lago Titicaca en Copacabana
Vistas del Titicaca desde el hostal

Pues eso, una papelera en Copacabana
La Plaza Murillo (plaza mayor) de La Paz
Desfile en la Plaza Murillo
Un autobús de La Paz
La Plaza San Francisco
Dos Bolivianas en la Plaza San Francisco
Nuestro querido hostel en La Paz :-)
En la isla del pescado. De fondo el salar

Esos cactus??

El grupete en la carretera!

En San Juan. El primer pueblo donde dormimos durante el tour del salar
A la mañana siguiente antes de partir
Una de las lagunas
La misma laguna
La laguna Hedionda. Que, por cierto olía un poco mal...
Una roca de lava
Un volc´´an que está todavía activo (veis un poquito de humo?)
Rober haciendo el tonto en medio de la nada
El árbol de piedra
La laguna colorada. Eso rojo, aunque parezca increíble, es agua
La cenita durante la segunda noche en el tour

Jugando a cartas con un poquito de ron :-)
Los géiseres, muy de madrugada...
martes, noviembre 07, 2006
Cusco y MachuPicchu
¡Que pasa gente!Gracias a todos por seguir nuestras peripecias por estas tierras y por los comentarios, aunque unos sean mas agradables que otros, eh? ;-)
Ahora estamos en Puno, a orillas del lago Titikaka, es la última del Perú que visitaremos antes de ir hacia Bolivia.
Cusco o Qosqo, que en quechua significa "ombligo del mundo", fue la capital del imperio Inca y en ella y sus alrededores hay multitud de restos arqueológicos. La ciudad antiguamente tenía forma de puma, así que podéis imaginaros hasta qué punto la arquitectura Inca era perfeccionista y siempre unida a un significado espiritual. Lo malo fue cuando llegaron los españoles y lo destruyeron todo para construir sobre las ruinas iglesias católicas. Más de un guía nos comentó que no nos sintiéramos aludidos durante sus explicaciones, la verdad es que en esos momentos preferirías ser filipino, por ejemplo. Pero la historia es la historia y no se puede cambiar.
El primer día en Cusco nos alojamos en el Hostal "El mirador del Inca" (25 soles por habitación doble, unos 6 euros), un lugar muy frecuentado por mochileros. La zona en la que está ubicado es preciosa, el barrio San Blas y disfrutamos de conexión a Internet gratis. Lo malo fue que la caldera se estropeó y no había agua caliente, así que después de dos días sin ducharnos nos cambiamos a otro hostal, el Imperial II (35 soles=8.25euros). Los dos son recomendables, lástima que al primero se le rompiera la caldera y que no nos tocaran las mejores habitaciones...
Los dos primeros días en Cusco los dedicamos a visitar su precioso centro y los restos arqueológicos más cercanos. De su centro cabe destacar el barrio San Blas, un barrio tranquilo lleno de cuestas que te rompen las piernas pero con un aire bohemio y un tanto hipioso. El barrio esta lleno de restaurantes y bares de copas, tiendecitas de souvenirs peruanos de lo mas
tradicionales y otros más sofisticados. El barrio de San Blas desemboca en la plaza de Armas, también muy bonita y llena de restaurantes, bares y agencias de tours en las que te acosan para que contrates tus visitas con ellos. También es bastante usual que te acosen para que entres en un restaurante o compres en su tiendecita, es quizás lo más negativo del Cusco y en general de todas las ciudades peruanas que se han convertido en grandes centros turísticos.La mayoría de edificaciones tienen como un metro o dos de muro de la época Inca y el resto de la construcción es colonial, la cual tiene su encanto, pero se perdieron así las construcciones de una civilización fascinante. Así lo demuestra, por ejemplo, que las construcciones Incas hayan aguantado más de 500 años y que las edificaciones de años posteriores (hechas por los "inca-paces" como dijo uno de nuestros guías) han tenido que ser reconstruidas después de cada terremoto que ha azotado a la región.
En los alrededores de Cusco visitamos las ruinas de Saqsaywaman (lo que fue la cabeza del puma de Cusco), Qenqo, Pukapukara y Tambomachay. No obstante, sólo tenemos fotos del primero, ya que se acabó la batería de la cámara (pero, vamos, piedras y más piedras amontonadas ;-))
El tercer día visitamos el Valle Sagrado: Pisac y Ollantaytambo, donde hay también ruinas Incas. Se decía que era el valle sagrado por sus tierras fértiles que están bañadas por el río Urubamba o Willcamayu, el cual desemboca en el Amazonas, pasando por MachuPicchu.

Desde Ollantaytambo cogimos el tren hacia Aguas Calientes que está a los pies de MachuPicchu (44$ ida y vuelta en clase "backpacker", mucho más barato que directo desde Cusco, ahora eso si, a horas un poco intempestivas). En el viaje conocimos a Natalie, Caroline (UK) y Rodrigo (Brasil) con los que compartimos unas cervecitas antes de coger el susodicho tren.
Al día siguiente, a las 5.30 am, cogimos el primer bus hacia MachuPicchu (6$ por unos pocos kilómetros, el bus más caro de acá, lo que hace el turismo...) para poder ver salir el sol desde el santuario sin apenas turistas. La pena fue que estaba nublado y no vimos salir el sol, pero valió la pena. Es curioso como cambiaba el tiempo allá arriba. De repente tenias calor y el sol brillaba y un minuto después empezaba a llover y una neblina cubría y ocultaba las montañas, ¡una locura!
Bueno, y qué decir de MachuPicchu (montaña vieja en Quechua)? Pues eso, más piedras amontonadas pero con una magia especial y en un entorno espectacular. Después de la visita guiada de dos horas, decidimos subir al WaynaPicchu (montaña joven en Quechua) que es la que hace de nariz de la cara que dibujan las montañas que hay detrás de las ruinas, ¡echarle un vistazo si nunca os habíais fijado! Desde allá arriba se obtiene otra vista espectacular del complejo arqueológico. Curiosamente, la ciudad de MachuPicchu tiene forma de Cóndor, otro de los animales "sagrados" para los Incas junto con el Puma y la Serpiente. Y lo más curioso de todo es que Cusco tiene forma de Puma, como dijimos antes, MachuPiccu de Cóndor y, ¿dónde esta la serpiente? pues es el río Urubamba que une las dos ciudades. ¡Estos Incas pensaban en todo!
A media tarde regresamos a Aguas Calientes en bus otra vez debido a la lluvia torrencial que cayó. Al día siguiente regresamos en el tren backpacker (a las 5.45 am) a Ollantaytambo. Desde allí cogimos un bus local para visitar Chinchero, donde hay unas ruinas y un mercado donde todavía se practica el trueque. Después regresamos a Cusco para dejar cosas en el hostal e ir a Tipón a probar el famoso cuy al horno o conejillo de indias. Sinceramente, parece una rata pero había que probarlo. Lo comimos todo (uno entre los dos) y con haberlo probado una vez ya hay suficiente.
Y como dijimos al principio, al día siguiente, ósea hoy, vinimos para Puno. Pero eso es otra historia.
¡Un abrazo a todos!
La cuesta de San Blas
La Catedral en la Plaza de Armas
La Plaza de Armas de noche y lloviendo
Cusco desde las ruinas de Saqsaywaman
Saqsaywaman, la cabeza de Puma de Cusco
Roberto dando de comer a las alpaquitas

El valle sagrado

Las ruinas de Pisac
Más Pisac

En Ollantaytambo. ¿Veis la cara de perfil en el centro de la montaña? Con cara de estreñido.

Las ruinas de Ollantaytambo

Una cervecita con Natalie, Caroline y Rodrigo
Esto no sabemos lo que es :-)
MachuPicchu entre brumas
de camino a la cumbre del WaynaPicchu

El camino fue largo y tedioso...
...¡pero lo conseguimos! Allá abajo se ven las ruinas, ¿con forma de cóndor?
Después del descenso, lloviendo a cántaros

Nuestras mascotas en MachuPicchu (dedicado a Josie)

La foto. ¿Veis la cara?

El mercado de Chinchero
El famoso cuy o conejillo de indias. ¿Veis el de la izquierda?
...
El desayuno en el hostal Imperial II, mmmmmmmmmmmm!!
El patio del hostal
Un mate de coca :-) para evitar el mal de altura
El nuevo gorro :-)
martes, octubre 31, 2006
Arequipa y el Cañón del Colca
¡Hola a todos!Siguiendo vuestros consejos a partir de ahora pondremos más fotos. Aquí va la siguiente etapa.
Hoy hemos llegado a Cusco procedentes de Arequipa. El viaje lo hemos hecho en avión ya que nos pensábamos que el viaje en bus eran 18 horas, pero resulta que arreglaron la carretera hace muy poco y, actualmente, se tardan unas 10 horas. Normalmente la gente lo hace en bus cama por la noche, lo cual hace el viaje muy llevadero.
El viaje de Lima a Arequipa fue interminable, finalmente resultaron ser 17 horas. Por ahorrarnos unos dinerillos no cogimos asiento cama y fuimos en semi cama, vamos, un asiento reclinable como los de toda la vida. A partir de ahora ya lo sabemos y para las próximas veces lo cogeremos cama aunque nos cueste un poquito más.
Arequipa nos ha gustado mucho, es mucho más tranquilo y acogedor que Lima. Lo más destacable de Arequipa es el convento de Santa Catalina y la Plaza de Armas (además de sus numerosas iglesias, bonitas calles y sus bonitos alrededores, la campiña).Los tres últimos días hemos hecho un trekking por el Cañón del Colca, uno de los más grandes del mundo. Íbamos en un grupo de 6 personas más dos guías, nos lo pasamos muy bien con ellos y echamos unas risas (saludos a Ángel, Frank-Jonny, Michael, Cindy, Victor y Geraldine).
Dormimos en cabañas dentro del cañón y la última noche en el "oasis" con piscinita, je, je, ¡una gozada! Lo malo fue el último día. Tuvimos que levantarnos a las 2.30 de la madrugada para ascender el cañón (1000 m desde donde estábamos nosotros) y llegar temprano al pueblo para ir a un lugar llamado la Cruz del Cóndor para ver, como su nombre indica, los cóndores volar. ¡Vaya bicharracos!
La subida fue dura, sobre todo para dos ex-fumadores como nosotros (desde que llegamos al Perú no hemos fumado ni uno, yupiiiii!!). Finalmente lo conseguimos pero perdimos el bus para ir a la cruz (porque salió antes, no porque llegáramos tarde, eh?). Al final, conseguimos que un lugareño nos acercara en su flamante coche (ver foto). Después nos bañamos en unas aguas termales, un merecido descanso después de la subidita, ¡todavía no siento las piernas! Después, vuelta a Arequipa para pasar nuestra última noche y tomar unas cervecitas y cenar con la gente del trekking, ole, ole!!!
Y hasta aquí puedo leer. En próximos capítulos Cusco y Macchu Picchu :-).
¡Besos!
Aquí van las fotos (las iremos subiendo poco a poco, ¡el ordenador es muy lento!)
Roberto (el guiri) en la Plaza de Armas de Arequipa
La niñita que le gustaban las fotos y una chica francesa que conocimos en el autobús a Arequipa

El convento de Santa Catalina

Más convento

Convento

Convento

Y la última del Convento Santa Catalina
La casa del fundador en las afueras de Arequipa
Nuria y Roberto haciendo el tonto en la casa del fundador
Una llama o una alpaca, no estamos seguros...
Aunque no se vea muy bien es el Misti el volcán que está al lado de Arequipa
Unos niños que nos saludaron de camino al cañón del Colca
La primera parada explicativa del trekking, antes de descender el cañón

Una vista del cañón

Descendiendo el cañón

El río Colca

Roberto y Victor cruzando el río

Nuestra cabañita de la primera noche

El baño y la ducha en el lodge que dormimos la primera noche
El grupo intentando ver cóndores antes de empezar el trekking del segundo día
Un descanso después de una subidita
El grupo en uno de los pueblos que hay dentro del cañón
Una lugareña tejiendo

El cañón

Llegando al Oasis, yuhuuuuu!!!

Una cervecita en el Oasis :-)

Jugando al mentiroso en el Oasis

¡En la cumbre después de 3 horas de subida!

El flamante coche que nos llevó a la Cruz del Cóndor

En la Cruz del Cóndor y Ángel haciendo el cóndor

La foto no es nuestra pero ahí va un cóndor
jueves, octubre 26, 2006
Lima
Hoy dejaremos Lima para partir hacia Arequipa en un bus nocturno semicama (80 soles=20.5 €). Un viaje de 14 horas, ¡toma ya!Bueno, empezemos por el principio. El viaje Barcelona-Madrid-Lima se hizo interminable pero sin sobresaltos (según Roberto); ¿Sin sobresaltos? ¡Menudo aterrizaje!! ¡Madre mía!(según Nuria, la cual consiguió no tomarse ninguna pastillita tranquilizante en todo el vuelo, ¡toda una hazaña!).
Al llegar a Lima tuvimos la primera sorpresita, descubrimos que la maleta de Nuria también tenia miedo a volar y que se había quedado en Madrid. Así que tuvimos que volver al día siguiente al aeropuerto a buscar la maletita, lo que supuso quedarnos un día más de lo planeado en Lima. ¡Gracias Iberia!
A la salida del aeropuerto nos esperaba Don César, el taxista del hotel España, un señor muy divertido que amenizó el viaje con multitud de chistes y anécdotas, todo un personaje. Al llegar caímos rendidos en la cama después de comernos una tortilla de jamón y queso, mmmmmmmmmmmm!!
En Perú (o “el Perú” como dicen ellos) hay 7 horas menos que en España, así que a las 4am Roberto ya estaba dando vueltas en la cama, el jetlag de los...
El hotel España, por lo visto, es al lugar donde van la mayoría de mochileros (47 soles=12€ habitación doble con baño :-)) pero, por supuesto, sin ningún tipo de lujo y haciéndole falta una mano de pintura. De todas maneras, el edificio es muy bonito y curioso y se respira un buen ambiente. Además, está en el centro a un tiro de piedra de la Plaza de Armas.Al día siguiente, visitamos el centro de Lima: Iglesia de San Francisco, plaza de Armas, plaza San Martín... pero sin profundizar mucho. Estábamos un poco estresados con el tema de la inseguridad aunque ya no es la peligrosísima zona que era antes y encuentras policías en cada esquina. De todas formas te sientes observado por todo el mundo, como un auténtico gringo (como llaman ellos a cualquier guiri, osease lo que somos nosotros aquí).
La ciudad es ruidosa, todos los coches pitan sin motivo, es desordenada y caótica. Acojona un poco al principio pero te acabas acostumbrando y realmente no corres peligro de que te roben si andas con cuidado.
Para comer quedamos con dos chicas francesas (Cristelle, amiga de una amiga, y Sophie, residentes en Lima) en Barranco, un barrio costero de Lima desde donde se ve el Pacífico y mucho más tranquilo y relajado que el centro. Allí probamos el famoso ceviche, pescado crudo con limón y especias, rico rico, plato muy típico del Perú.Después de comer tomamos un combi hacia el aeropuerto, como ya sabéis para recoger la maletita de marras. ¿Y que es un combi? Una furgoneta medio destartalada que hace la función de lo que nosotros conocemos como autobús y que funciona de una manera bastante peculiar. No hay paradas como nosotros las conocemos, si no que para en todas las esquinas para recolectar clientes a base de pegar gritos por la ventanilla. Además te deja en cualquier lugar que tu pidas al grito de “¡esquina baja!”. Toda una experiencia.
Por la noche quedamos de nuevo con Christelle y Sophie y sus novios para cenar en Miraflores, el barrio de
Lima donde hay más oferta para el turista y la más segura para salir a tomar una copa. Fue un placer compartir unas horas con gente que vive y sabe de esta ciudad, todo un lujo.Después de cenar, vuelta al hotel con Don César. No aconsejan coger taxis que no sean seguros así que, de momento, no nos arriesgamos y cogemos siempre el del hotel.
Hoy nos hemos despertado a las 6am, el reloj biológico todavía está alterado y, por eso, nos hemos tomado el día libre.
Después de desayunar en el hotel (4soles=1€) dimos una vuelta por el centro, reservamos los billetes de bus hacia Arequipa, comimos un menú por 5 soles (1.2€) muy rico y... a esperar que salga el bus hacia Arequipa.
Y, de momento, ¡esto es todo amigos! ¡Un abrazo a todos!
La tortuguita del Hotel España
English version here: www.findingmilo-english.blogspot.com
domingo, octubre 22, 2006
Antes de Partir
Vamos a estar 58 dias viajando por Perú, Bolivia y Argentina partiendo desde Barcelona mañana 23/10/2006.
Intentaremos ir actualizandolo una vez por semana, ¡hasta entonces un abrazo a todos!
English version here: www.findingmilo-english.blogspot.com


























